Erasmus 2.0

Imagen de Marietti

La historia de mi segunda beca Erasmus empieza un día de finales de junio. Estando yo en Madrid visitando a Coque y lau- recibí una llama de la oficina de relaciones internacionales de Granada que fue algo así:

Tipa: Hola ¿Es Mario Fernández Hidalgo?

Yo:Si, soy yo.

Tipa: Le llamo en relación a su beca Erasmus, para saber si la va a rechazar, como aún no la ha aceptado.

Yo:¿Qué beca?

Resulta que después de un rechazo había quedado libre una plaza para Nantes y me la habían concedido, pero la petarda de mi coordinadora erasmus no me había dicho nada. Así que tras unas llamadas y de hablar con mi coordinadora decidí aceptar la beca. El problema es que tenía apenas un par de días para ir a Granada y hacerlo todo, el papeleo, el acuerdo de asignaturas, etc.… En fin, que me fui echando leches a mi facultad a hacerlo todo. En un par de visitas quedo todo solucionado y me fui tranquilo a Sevilla pensando en que tendría que venir a Nantes la tercera semana de septiembre.

No hubo más problemas hasta que a finales de la última semana de agosto me dio por llamar a un compañero de la facultad que conocía y venía a la misma ciudad que yo. Para informarme de el día de inicio de las clases y todo eso. Y para mi sorpresa me dijo que las clases empezaban el día 3, el siguiente lunes, así pues hubo que condensar los preparativos que tenía pensados para tres semanas en unos pocos días y claro esta comprar el billete de avión sin apenas antelación. El principal problema que encontramos antes de salir fue que resultaba imposible encontrar un hotel libre en la ciudad, incluso ni recurriendo a una agencia de viajes hubo forma. Así que nos decidimos por obligación a buscar hotel una vez llegásemos allí. El día 8 de septiembre por la mañana Niani y yo cogimos el avión destino París. A la llegada nos recibió una parisina de adopción, con ella reservamos hotel y compramos los billetes de tren para esa misma tarde. Al llegar a Nantes quedo desvelado el misterio de los hoteles, pues ese fin de semana había partidos del mundial de rugby y además eran las fiestas de la ciudad. Con el hotel situado en el centro de la ciudad decidimos empezar la búsqueda de alojamiento al día siguiente.

Dado que era fin de semana la búsqueda fue del todo infructuosa, aunque si conseguimos encontrar mi nueva facultad, allí donde Cristo perdió el mechero a la izquierda, visitar la ciudad y tal. Pero la verdadera búsqueda empezó después de que Niani se fuese. Llame a un millón de estudios y residencias pero la mayoría ya estaban alquilados y en los que no me ponían pegas como que querían que les pagase todo el año por adelantado. Incluso hubo una señora que al principio parecía muy simpática, pero que cuando la llame para confirmar la cita para ver el piso me dijo que me exigía una confirmación de identidad de un organismo oficial francés además de un certificado bancario, es decir que no quería darme el piso. Incluso mi coordinador de aquí me dijo que para los extranjeros era muy difícil conseguir algo.

Casi una semana de búsqueda dieron su resultado y encontré una residencia en la que “solo” me pedían un mes por adelantado y dos de fianza, sin importar que fuese español, ni exigirme fidelidad total de por vida o algo así. El único problema era que solo podía pagar con cheque (cosa de los franceses) así que necesitaba abrir una cuenta, pero ahí empezaba la pescadilla que se muerde la cola, porque para abrir una cuenta me exigían un certificado de residencia y para la residencia me exigían una cuenta bancaria. Al fin, y gracias al simpático –es más peligrosamente simpático- director del banco que se ofreció a hacer todos los papeleos personalmente e incluso habló con el director de la residencia para que me dejasen ocupar la habitación hasta que llegase la transferencia de España. Ocupe pues mi nuevo estudio y solo me quedaba esperar a la transferencia que como no llego dos días más tarde de lo que debía complicando más el asunto porque el día que llegó el director del banco tenía una reunión y no me podía hacer los cheques, razón por la cual me enviaron a otra sucursal en la que me podrían hacer los cheques, eso sí tardarían varias horas y me cobraba cuarenta y cinco euros de comisión, pero al fin lo conseguí.

Solucionado todo el tema del alojamiento empecé a poder centrarme en las clases, solo quiero comentar que no estoy muy estresado que digamos. Tengo siete clases por semana -lo que implica siete asignaturas- las semanas que coincide porque algunas son solo las semanas impares o cosas por el estilo. De momento no perecen demasiado complicadas aunque ya se verá.

Por cierto, todo aquel que quiera venir a Nantes que me avise, las visitas siempre son bien recibidas.

Seguiré informando.

Comentarios


Bueno, lo importante es que ya estás allí, aposentado y todo. Tengo amigas y conocidos que han ido de Erasmus, y siempre me he preguntado de dónde se sacan las fuerzas y la moral para arreglar todo ese maldito papeleo.

Un saludo!

(No, no nos conocemos de nada, pero tengo vuestro blog en favoritos desde hace bastante tiempo, y ya tocaba volver a echar un vistazo!!)

Silvia


Gracias por la aclaración :D

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