Noche negra (I)

Imagen de Coquevas

Anoche me desperté sobre las 6 y media. Si no lo hubiese hecho, ahora estaría muerto.

Los hechos: Tardé un instante en ser consciente de lo que sucedía. Escuchaba el crepitar de unas llamas que no podía localizar, pero era consciente de que estaban fuera de mi casa, pero cerca. Para los que no la conozcan, mi casa tiene tres plantas, está en una calle estrecha y yo duermo en el bajo, ventanas a la calle. Me levanté al estudio y comprobé que las llamas estaban delante de la ventana de mi dormitorio, pero con las persianas y las cortinas echadas y las ventanas cerradas no podía ver nada. Solo percibía que las llamas eran grandes. Llamé por teléfono al 112, donde tuve que pensar la respuesta a la pregunta “¿Qué provincia?” porque yo solo quería decir que había un incendio en la calle. El ruido de cristales estallando no ayudaba a mi concentración. La operadora me comunicó que ya habían dado el aviso, colgué y empecé a notar que la planta se estaba llenando de humo así que me puse unos pantalones, cogí la camiseta pero la usé de máscara en vez de ponérmela. Escuché algunas sirenas de bomberos a lo lejos y un llanto: “Es en mi casa”.

Corrí escaleras arriba y desperté a mi madre, intentando ser lo más preciso posible para evitar que creyese que el fuego era dentro de la casa. Le dije que había llamas en la calle, que había avisado a los bomberos y que el humo estaba empezando a entrar en la casa a pesar de que todas las ventanas estuviesen cerradas. Mi madre se levantó, empapó dos toallas y me dio una para respirar a través de ella. Bajamos, cogimos las llaves de las rejas de las ventanas por si acaso y, tras asegurarnos de que en el pasaje del patio de la comunidad no había humo, salimos.

El ambiente estaba despejado aunque con un intenso olor a madera quemada. Por encima del portal vimos que la ventana enfrente de la mía estaba negra y al abrir vimos que la moto que un vecino aparca enfrente de nuestra puerta estaba calcinada. Los bomberos habían apagado el fuego, que había alcanzado la celosía, había hecho explotar los cristales y había prendido las cortinas.

El piso afectado llevaba un tiempo abandonado, pero hace unos meses lo alquilaron tres chicos, de unos ventimuchos. Los tres estaban en la calle, notablemente alterados, uno de ellos con un gato negro entre los brazos. Mi madre les ofreció pasar, si querían algo… Como los bomberos les habían dicho que bebiesen leche para contrarrestar el efecto nocivo del humo, subí a por una botella y tres tazas y se sentaron en las escaleras de la comunidad a beberla mientras mi madre los calmaba. De algo tiene que servir haber trabajado de enfermera en urgencias y en psiquiatría. Yo saqué la manta de mi cama para ofrecérsela a uno de ellos que tiritaba de frío.

Cuando los bomberos les dejaron entrar de nuevo nos despedimos y nos metimos en la casa, que aún estaba llena de humo así que abrimos todas las ventanas y nos sentamos en el salón a ver un capítulo de “Doctor en Alaska” arropados con la mesa-camilla. Después del capítulo ya clareaba, eran las 8 y media y el sueño había desaparecido. Demasiada agitación. Desayuno, ducha, y a la calle, donde mi madre decidió que la mejor manera de olvidar el asunto era al estilo Carrie Bradshaw, irnos de compras.

Mañana las conclusiones.

Comentarios


Cojones, coque… que impresión. Alguna vez he pensado que tu casa (a pesar de que es posiblemente una de las casas que más me gustan del mundo… todas tus casas de hecho) tenía un puntito de ratonera. ¿Recuerdas cuando algunas veces, volviendo de la Carbonería, susurraba tu nombre en la ventana a ver si te emparanoiaba? Creo que nunca lo conseguí…

Por un momento me ha recorrido un escalofrío pensando en tu casa en llamas, he visualizado tu carrera al cuarto de Carmela y me he imaginado a tu madre tomando el control, como siempre, que mujer, siempre he pensado que en mitad de un apocalipsis mundial me pondría en sus manos a ciegas.

Sé que igual me mandas a tomar por culo… pero, no sé amigo, veo algo de muy hermoso en ese capítulo de Doctor en Alaska a las 8 de la mañana… una suerte de renacer al día más… limpio de lo que te fuiste a la cama.

Me alegro de que estés bien. Un abrazo.


Joer, menos mal, no podriamos quedarnos sin zarigueya… Animo ;)


Joder…valla nochecita. Yo no tendria tu entereza. Llego a estar en tu situación y me quemo vivo, ya que se puede estar cayendo la casa encima que sigo durmiendo como un angelito. un saludo Coquevas


Joder Coque, casi me cago vivo. ¿Y esto pasó anoche? He hablado con mis padres esta tarde y no me han dicho nada, serán ultraprotectores…

No sabes cuánto me alegro de que Carmela y tú estéis bien. Además creo que tu casa no está dañada, ¿verdad?

No, si volver a Sevilla va a ser como ir a la jungla…


Lau no quiere Coque calcinado :_(. :********


Juas… que fuerte. Menos mal que te despertaste, sí. Yo no sé que hubiera hecho en tu misma situación, pero supongo que siempre existe la posibilidad de tener un modo alerta, por si las moscas, y a tí se te activó hoy.

Por cierto, en el título pones (I), ¿hay más del tema?

Saluditos, y gracias que no te ha pasao na a ti, ni a tu mama, ni a nadie U_u


Me alegro de que al final no pasara nada grave. Está claro que te salvó tu sentido aracnido…


Jodo, primo… menos mal que estuviste rápido. Asombrosa tu rapidez de reacción, y asombroso que no se haya escrito la palabra “cani” en ningún momento del post…

Me alegro de no tener que lamentar nada.


Coque, tío. Me alegro de que estes bien y que sólo haya sido un susto. Una pregunta tonta: ¿Sabes porqué empezó la moto a arder? Intencionado?? Que yo recuerde las motos no arden por sí solas, no?

Por cierto, he conocido a Leunam y a tu hermana verdadera xDDD

PD: Mñn te veo e intercambiamos detalles del viernes noche (Tú, moto; Yo , BGParty)


Jo, coque… cuando empece a leer pense que seria un relato de ciencia ficción, no se por qué. Pero bueno, que me alegro de que a pesar de que no fuera ficción, la cosa haya terminado medianamente bien.Y ole la sangre fría que teneis en tu familia, porque en mi casa no sé que habría pasado.


Acabo de llegar de Jerez y me encuentro la sorpresa esta… Voy a llamarte :)


Llevo todo el finde de estudio y no había mirado la web, que fuerte. Menos mal que no pasó “nada grave”. Eso pasa en mi casa (suponiendo que viviera en un bajo o algo así) y no veas la que se forma, con lo exagerada que es mi madre es capaz de tirarse por la ventana. En fin, me acuerdo que no hace demasiado en el bloque de kaitana hubo un incendio tb, que mal rollo :/


AGG, di las cosas con más suavidad, que con tu primera frase apocaliptica por poco me da un chungo. Ya te estaba imaginando, extintor en mano e intentando apagar la estanteria de las peliculas(no preguntes por que)Me alegra que no hubiese nada que lamentar


Es cierto, le ha quedao mu dramático :S


Hay un extintor en casa de Coque? Me voy un tiempo fuera y me lo cambian todo.

Por cierto, escribo desde un teclado ingles, con todas sus limitaciones.


Eso de tener un teclado INGLES tiene sus limitaciones, sí :P


[...] Después, domingo insulso. A la noche me entero de que uno de los niños que más quiero en este mundo ha estado en la esquina de mi casa, en la Alameda, todo el fin de semana, y yo sin enterarme. Hoy todavía la bolsa de gasolina estaba en el cuarto, apestando la casa. He ido a echarla en la moto, porque el depósito de automóviles tiene una gasolinera al lado. Y cuando me la reventaron también se cargaron el sillín. Así que ha ido por la alcantarilla. No quiero tener una bomba en casa. Y menos después de lo que le pasó a Coquevas. [...]

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