Sprocket Alonso

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Kart de la muerte

Hace unas semanas, los colegas de mi departamento organizamos una tarde de karting y ese día se convirtió en el día más emocionante de mi vida.

Lo primero que tengo que decir es que trabajo en Inglaterra y eso implica que el tiempo no es muy bueno, así que el karting que hicimos era bajo techo (mucho mejor, porque si no, iba a ir Paneque).

Lo primero que nos dijeron los del karting fue que teníamos que firmar un papel eximiéndoles de cualquier responsabilidad si alguno sufría un accidente (mortal o inmortal). Aquí empecé a sospechar que esto no es lo mismo que conducir un coche normal.

Después tocaba escoger un mono adecuado que vestir.

Mono para vestir

CONSEJO SPROCKET: siempre coge un mono una talla mayor de lo que creas que te queda bien, ya que el mono va por encima de la ropa de calle.

Yo cogí el talla L (Large - Grande), que era más largo que todo mi cuerpo, pero que resultó irme un poco más ajustadito de la cuenta.

Después se va a la sala de entrenamiento donde te ponen un vídeo con lo que significan las banderas, los símbolos, qué hacer, qué no hacer, las reglas y no veas qué presión, ya que tienes unos 10 minutos para digerirlo todo. Todo esto en inglés rápido de la muerte con acento cerrado del campo.

Cuando preguntaron quién no había hecho karting jamás, sólo yo levanté la mano y claro, no hubo preguntas (aunque yo hubiera hecho un par).

Nos dividieron al azar por parejas y nos dieron cascos, guantes y una plancha con el número de nuestro equipo que sirve para avisar al que conduce de que tiene que ir a boxes para cambiar de piloto.

Tuvimos 5 minutos de entrenamiento con los karts y empezó la carrera, que duraba 45 minutos.

Cuando me monté en la máquina diabólica, noté que está diseñada para liliputienses o al menos personas con las extremidades muy cortas (especialmente las piernas).

Pisé el acelerador y experimenté lo mismo que Luke Skywalker cuando se montó por primera vez en el Halcón Milenario al entrar en el hiperespacio. La única diferencia fue que en vez de ver cómo los puntitos blancos (estrellas) se convertían en rectas, yo veía unos puntacos negros (neumáticos) que querían convertirse en mi cena.

Todas las curvas eran más o menos accesibles, es decir, eran más o menos fáciles de tomar, salvo la PUTA CHICANA (ya veréis cómo suben las visitas) o Chicane, que siempre me la comía. Teniendo en cuenta que yo no frenaba en las curvas y que la definición de chicana es

… una serie de curvas apretadas y normalmente en forma de S, que se usa en circuitos de competición con el propósito de frenar el tráfico. Fuente: Wikipedia

pues ya os podéis hacer una idea de mi actuación como piloto…

Una de las cosas que un novato en esto del karting no se puede imaginar es que canse tanto. A mí me dijeron que la gente solía cambiar cada 10 minutos o así y yo me reía. Pero cuando experimenté la tensión, el subidón de adrenalina, la inmensa fuerza centrífuga que experimenta el cuerpo y el miedo que entra al estar sentado sobre un ligerísimo mecano motorizado que acelera que te cagas (y por supuesto, sin cinturón de seguridad ni ná de ná) y con un tío que te va diciendo que tengas cuidado de no tocar el motor, que te puedes quemar vivo, pues la verdad es que empecé a verle el sentido.

Pese a estar cagado y pensar que iba a morir (nunca lo tuve tan claro), me lo pasé genial y en mi último cambio lo hice francamente bien: aprendí que en la chicana hay que reducir la velocidad y me di cuenta de cómo había que hacerlo para ser lo más eficiente posible.

Sobra decir que mi equipo llegó el último.

Comentarios


Mola, yo solo he ido una vez a un kart y como aun era pequeñín, me dieron el infantil que iba súper lento. Pero estoy deseando ir a uno bueno.

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