Sprocket en Japón (I)

Imagen de sprocket

Sprocket en Ginza

Este viaje se suponía que era mi luna de miel, pero gracias a los cabrones de la Home Office, Yuan (mi mujer) no pudo conseguir la tarjeta de residencia a tiempo para pedir el visado japonés y no pudo venir conmigo. He de decir que ya habíamos pagado UN PASTÓN en el viaje, que no nos devolvían el dinero y que le ofrecí a Yuan irnos de luna de miel por España, Italia o cualquier país de la UE, opción que rechazó vez tras vez durante varias semanas. Dicho lo cual, procedo a relatar mis aventurillas por tierras niponas siguiendo el diario de viaje que escribí mientras estuve allí.

15 de Agosto Después de una triste despedida, dejo a Yuan para ir al aeropuerto de Heathrow, terminal 3. Llego con 5 horas de adelanto, facturo en 1 minuto y consigo el asiento preferencial de salida de emergencia con espacio extra para mis piernas. Paso seguridad muy rápido y sin problemas. Compro un adaptador universal (que graciosamente no sirve para China, y eso que viajaré allí una vez por año hasta que me muera…) y que tiene una opción de cargar cacharros USB (más útil de lo que podáis pensar ya que sustituye al cargador del móvil en mi caso, al del ipod y muchos más). Nada más llegar a la puerta de embarque una señora me hace una encuesta exhaustiva sobre el aeropuerto y sus tiendas que dura justo hasta que empieza el embarque por lo que no me da tiempo de llamar a mis padres ni a Yuan (ya los había llamado previamente).

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Mi asiento es muy cómodo y veo NEXT, la peli de Nicholas Cage que puede ver el futuro inmediato. No está mal, pero como sabes que no va a morir y que todo le va a salir bien, pues es bastante aburrida. Me decepciona un poco. También veo al fin Spiderman 3, que me parece entretenida pero bastante mala. El pasajero de mi derecha intenta ponerse cómodo mientras duerme acurrucado en mi hombro, así que lo incomodo para que se busque otra postura (lo que me faltaba era un japonés de 60 años durmiendo 6 horas sobre mi hombro).

La comida en JAL (Japan Airlines) no está mal, pero he probado cosas mucho mejores en vuelos con compañías suizas y suecas. Juego al Go con el ordenador de abordo y le pego tal paliza que me pide por favor que le deje rendirse. El vuelo pasa sorprendentemente rápido pese a que a penas he podido dormir 4 horas en total.

16 de Agosto Aterrizo en Narita. Veo carteles de “Bienvenido a Japón” y casi lloro de alegría y tristeza. De todas formas, ¡por fin estoy aquí!

Tengo que hacer cola por un buen rato en Inmigración y debo rellenar un formulario de entrada como el que describía Fidel en su blog. Cuando llega mi turno todo va super rápido y no me preguntan nada. Recojo mi maleta inmediatamente y paso por Aduana. El oficial me pregunta si tengo algo que declarar, digo “no” y paso felizmente.

Voy a cambiar mi JR railpass y me equivoco de cola porque hay un cartel que dice: “la cola para el JR railpass es la de la izquierda y ponen una flecha bien gorda indicando la dirección” y yo me pongo donde indica el cartel. Cuando llega mi turno descubro que el sitio correcto es JUSTO FRENTE AL CARTEL, es decir, detrás del lector. Muy intuitivo, sí.

Consejo para todo aquél que vaya a Japón. Si vais a viajar por el país, casi seguro 100% que os merece la pena sacaros el JR railpass y os recomiendo que reservéis asiento para todos los trenes JUSTO cuando cambiéis el JR railpass por el resguardo que lleváis desde vuestro país. La oficina de Narita de JR cuenta con empleados que HABLAN inglés bastante decentemente, así que aprovechad ahora para reservar todo. Si pasa cualquier cosa, no hay que preocuparse porque siempre hay vagones sin reserva claramente indicados, pero tendrás que competir por un sitio con hordas de japoneses que SABEN cuáles son esos vagones y SABEN el horario exacto de cada tren y DÓNDE hacer cola exactamente.

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Cambio mi recibo por mi ticket de autobús que me llevará directamente a la puerta de mi hotel. Tienen un servicio que va a casi todos (si no todos) los hoteles de Tokyo, muy útil. En Japón, a los autobuses de toda la vida les llaman Limusinas (más adelante, en Hakone, descubrí cómo eran los autobuses a secas de Japón).

El bus es puntual a más no poder y cogen mi equipaje, lo etiquetan, me dan un resguardo y lo colocan ellos (tal y como dijo Fidel en su blog).

A pesar de que después de tantos años como loco por ir a Japón, por fin estoy allí, me quedo sopa en el bus (mi hotel es la última parada). Narita está a más de 60 kilómetros de Tokyo, por lo que tampoco me pierdo tanto.

Puedo ver la noria de Honey & Clover en Odaiba. No puedo hacer una foto a tiempo, pero lo flipo. Me quedo boquiabierto con las autopistas de múltiples niveles que describía Héctor en su blog. Ahora mismo estoy en una a quinto nivel, a mitad de la altura de los rascacielos.

Llego a mi hotel (Shiba Park Hotel) y hacen 40ºC y 100% de humedad, por lo que es incluso peor que en Sevilla. Esperándome hay una diminuta japonesita que trabaja para el hotel y coje mi enorme maleta de 20kg y la lleva EN PESO sin usar las ruedas. La maleta es un 80% de su estatura y le cuesta bastante llevarla. Intento que me la dé a mí, pero ella parece ser bastante orgullosa y no me deja (el cliente es un dios aquí). Paso mucho vergüenza por esto y no le doy propina. Nunca doy propina y menos en Japón, que está mal visto.

El tío de recepción me hace pasar un mal rato preguntándome por mi esposa, si viene o no y básicamente lo que quería decirme es que no me iba a dar una habitación doble (tan escasas en Tokyo) si sólo era uno, pese a haber pagado una doble. Sin embargo no se lo pongo fácil, ya que yo he pagado una doble y al final me da una individual pero Business, que es más grande que la normal.

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La habitación no me impresiona, pero no está mal y tiene de todo (lo mejor es un frigorífico VACÍO para que meta lo que quiera, esto es un puntazo).

Antes de que me olvide, en Japón, Vodafone Japan da servicio GSM para los pocos turistas que por allí andamos. Esto me salvó la vida y pude llamar a mis padres y a mi mujer durante todo el viaje y sobre todo mandar mensajitos, que llamar vale caro (sobre todo llamando con un teléfono inglés a España desde Japón).

Volviendo a mi habitación, cuando por fin cojo valor para probar el famoso váter japonés que te inyecta agua directamente al recto, me doy cuenta de que los cabrones del hotel, al saber que soy europeo, lo han desactivado y lo tengo que usar de la forma tradicional. ¡Vaya decepción!

Llamo a Héctor y descubro que tiene una voz graciosa al teléfono (en persona es una voz normal).

Me doy una ducha y descubro que el jabón japonés desaparece justo antes de usarlo. Puse la botellita entera de jabón en mi esponja y jamás hizo espuma. Improviso usando la pastilla de jabón de toda la vida que menos mal que sí hace espuma (si no, me hubiera rayado toda la noche).

Comprar un billete de tren o metro en Tokyo por primera vez es toda una aventura. Tuve que pedir ayuda en japonés a uno de los empleados que me mostró cuánto debía pagar y cómo en la máquina. Además me dijo cómo debía meter el ticket en la máquina, ya que la abertura de la misma era como 4 veces más grande que mi ticket. Héctor me contó que dicha máquina puede leer billetes de distintas empresas que usan distintos tamaños y que puedes usar varios tickets a la vez también, de ahí el gran tamaño de la abertura.

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Por fin conozco a Héctor en persona en la estatua del perro Hachiko en Shibuya, todo un clásico (por ejemplo en I’s y en otros manga quedan en dicha estatua).

Shibuya es la polla. Es como Piccadilly Circus pero a lo bestia, como un millón de veces más grande, más ruidoso y mejor.

A pesar de ser de noche, hace tanto calor como de día. Sudo como un cerdo durante el resto de la noche (adiós ducha adiós).

Héctor me dice que Fer llegará tarde, así que nos damos una vuelta por Shibuya y vemos algunas cámaras de fotos. Después de ver un par de tiendas volvemos a la primera (Sakuraya) y me compro una Nikon D80 con una lente 18-135mm y un protector de lente por unas 500 libras (en U.K. vale 1000 libras).

Por fin nos encontramos con Fer y Néstor. Después de 3 años, por fin puedo darle un abrazo a Fer, el que iba a ser mi compañero de Vulcanus y que no pudo ser.

Néstor es un chico de Canarias que está buscando trabajo en Japón como modelo o profesor. Es un tío muy enrollado y gracioso (¡suerte Néstor!).

Vamos a cenar a un restaurante muy oscuro pero chulo de Shibuya. El restaurante está lleno de tías, de hecho Japón está lleno de tías, con mayor población femenina que masculina. La comida está muy rica y nos sale baratito y todo.

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Decidimos hacer botellón y compramos ron jamaicano Captain Morgan, Coca-Cola, hielo y vasos (aquí tienes que hacerte tú mismo el lote, no lo dan ya preparado). Nos sentamos en un escalón de un centro comercial y empezamos a beber.

Vemos mogollón de gente pasar delante nuestra, muchos de ellos en yukata (kimono de verano), ya que esta noche es Daijimon, una de esas fiestas con fuegos artificiales.

Veo muchas japonesas de buen ver, pero sólo forman el 10%. El resto están bien o son feas. Las japonesas llevan toneladas de maquillaje y llevan siempre miles de complementos carísimos. Son fashion victims y siempre visten a la moda y prendas caras y de marca. Sorprendentemente, NUNCA usan vaqueros. En toda mi estancia en Japón sólo vi 2 mujeres con vaqueros (y en total vería a unos cientos de miles de personas). Así que ya sabéis chicas, a vestir más faldas y menos vaqueros, :P.

Vamos a algunos bares y al final tenemos la última en un sitio petado de gente que es uno de los puntos fijos de la ruta Vulcanus (Pampero de 12 años con cola).

Cojo el tren de vuelta a mi hotel con el puntazo y dos paradas antes de la mía, paran el tren y nos sacan a todos de él. Usando mi año y medio de japonés descubro que debo cambiarme de línea de tren y de plataforma. ¡Mi japonés sirve de algo! ¡Soy feliz!

(Continuará)

Más fotos en mi cuenta Flickr

Comentarios


Qué putada la de no poder ir con tu chica.¡es un lastima! Son un pasada las fotos de Flickr Esperamos la continuación ávidos..

saludos


Wow! Vaya lujazo poder pasear con Héctor por Tokyo. Qué suerte! Espero que al final pudieras probar el washlet. Yo los echo muchísimo de menos.


Me congratula ver que, como siempre, el hábito proctomante forma parte de tu equipaje ;)

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