La excursión a las Seven Sisters para Seven Brothers

Imagen de sprocket

Todo empezó ayer cuando fui a jugar un partido de fútbol (¡sí, fútbol, ese juego tan raro que Sprocket “ama tanto”!). Yo formaba parte de la selección japonesa (ver para creer) y jugábamos contra los chinos (había como unos mil millones o así).

Quedamos en el Albert Memorial, que es una estatua del tal Albert (Rey de Inglaterra A LA VEZ QUE la Reina Victoria, y ya sabéis que esto es muy raro en Inglaterra (único en la Historia) porque sólo puede reinar uno y el otro es consorte).

Aquí podéis ver más de cerca la estatua que se hizo el tío en oro puro (cuestre lo que cuestre).

El partido duró muchísimo más de lo que yo esperaba (porque me fui sin comer y llegué a mi casa para cenar) y fue un poco extraño, ya que lo jugamos en tres tercios de media hora (aunque el primer tercio duró una hora o así). Al final quedamos empatados a 2 por culpa de un chino que jugaba en la selección japonesa y marcó en propia meta (¡qué sospechoso!). Además siempre había muchísimos chinos en el campo, cada vez que nos descuidábamos metían a otro.

Al final, esta mañana sonó el despertador a las 6 y media y yo estaba LLENO de agujetas, pero vamos, para reventar. De repente me dije: “oighs, con lo a gustito que se está en la cama”, pero fui al baño a mear y de repente me despejé y dije: “bueno, ya que estoy de pie, vamos a echarle un par y vamos a la excursión”.

Así que fui al punto de encuentro REALMENTE temprano (media hora antes de la hora prevista) y poco a poco se fue reuniendo el Club de Senderismo Fellwanderers.

Aquí estamos en Brighton, cuando tuvimos que cambiar de tren hacia Seaford. Fue divertido cuando pasó el revisor por los vagones y no habíamos comprado precisamente ese billete (y éramos unos treinta).

Aquí aún estaba sonriente y lleno de energía, al iniciar la subida mortal hacia las Siete Hermanas Malignas de la Muerte. Las Siete Hermanas son siete montañas que son muy bonitas y tal, pero vista una vistas todas.

Como podéis ver, al principio el terreno era llano y maravilloso.

Pero después cuando subíamos cada una de las Hermanas, nos acordábamos de toda la familia del organizador, y lo peor era que mientras bajabas, no te alegrabas, porque justo enfrente había otra igual.

Juro y perjuro que NO había siete montañas, que llamen al Ejército, al Departamento de Cartografía, porque esa gente no sabe contar. Por lo menos había 14 o así y todas igualitas, casi siamesas.

Hice un montón de fotos y algunas están en la galería sueltas, así que irán apareciendo con su titulito.

Después de andar casi 20 kilómetros (no es coña), llegamos al fin a Eastbourne, donde cogimos el tren de vuelta después de que casi todo el mundo comiera Fish’n’chips (yo no tomé).

La guinda del día fue que en Eastbourne encontré MI banco:

Y lo mejor de todo no es eso, cuando hice el tour por Londres la semana pasada, descubrí que en Londres también tengo MI sitio. Una plaza muy mona que se llama “Carlos Place”, sí tal cual, nada de Charles o Charly, sino Carlos.

En el tren de vuelta, me inscribí definitivamente al club, pagando la cuota y rellenando el formulario, ya que por lo visto, cada jueves la gente del club se reúne y come GRATIS en el Union’s Bar durante el año entero. ¿Cómo alguien puede financiar 51 comidas gratis con tan sólo 10 libras de cuota anuales?

Ya os contaré qué tal está la comida :P

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